«No tenemos en nuestra mano la solución a todos los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos». Esta frase nos acompaña desde hace años y resume una convicción esencial: como profesionales, tenemos la responsabilidad de dedicar una parte de nuestro tiempo y conocimiento a aquellos lugares donde puedan ser necesarios.
La arquitectura puede mejorar la vida de las personas de una manera muy concreta: ofreciendo protección, favoreciendo la salud, creando espacios seguros y transmitiendo conocimientos que permitan construir de forma más autónoma, sostenible y duradera.
Este compromiso es anterior a LMAA y forma parte de los valores que definen el estudio. Entendemos la cooperación como una responsabilidad profesional, pero también como una oportunidad para escuchar, aprender y trabajar junto a comunidades con realidades muy distintas a la nuestra.



